Confieso que me gusta sentir la adrenalina sobre mi piel, aunque eso signifique estar al borde de la muerte. Confieso que me gusta volar, sabiendo que puedo caer y hacerme trizas como una copa de cristal. Confieso que me gusta el peligro, y eso significa que me gustas tú. Confieso que me gustan las promesas, aunque nunca las cumpla. Y también confieso que lo mejor de estar viva es sentir que cada paso que doy, me conduce a la muerte.