viernes, 26 de diciembre de 2014

'Y tengo claro que jamás te importé, ni jamás te importaré, pero lo que más duele, es que hayas fingido hacerlo.'

sábado, 1 de noviembre de 2014

Dime cómo olvidar los colores cálidos de tu cabello o al menos dime cómo entender tu extraño cariño o sólo háblame, un hola tal vez.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Cada vez que te miro tocas el aire con la punta de tus dedos, tan sutilmente como si trataras de tocar las alas de una mariposa.

martes, 30 de septiembre de 2014

La confesión I

Ese día tenía ganas de hablar. Y lo que más me sorprende, es que no soy de esas personas que anda desahogándose con sus amigos/conocidos/familiares, siempre he preferido reservarme, dejar para mí todos los problemas que nada tienen que hacer en la mente de otras personas. Cada cierto tiempo exploto, pero siempre a solas y soy de la idea que mi bomba mental no tiene porqué quemar a terceros.
Me levanté con más ánimo que de costumbre. Me duché y me rocié con mucho perfume, de hecho creo que fue excesivo. Me vestí, me arreglé, tomé mi mochila, eché algunas cosas y dinero. Me despedí con la excusa que 'salía a comprar algunas cosas que necesitaba' y me fui.
El día me parecía aterrador, muy agradable para mi gusto, no me gusta el sol, pero ese día y sólo ese día, me parecía alucinante. Caminé en dirección al bus mirando la hora, me había atrasado unos minutos, pero no le di importancia (y pensar que tomé el camino más largo).
Al subirme al bus, como de costumbre me puse los audífonos y me olvidé del mundo. Cada vez que viajo con tanto gusto, ¡se me pasa tan rápido! Iba tan cómoda, con ganas que el viaje durara 8 horas y 8 minutos. Me bajé con cierta molestia y caminé ¿dónde? no sé, sólo caminé. Lo que sí tenía claro es que quería ver verde, fui a una plaza y me senté, aunque el asiento estaba helado disfruté igual los rayos de sol que se filtraban por los árboles, lo único que aborrecía siempre era la multitud, el ruido,  los niños corriendo, la ciudad en sí, pero ese día no.
Tomé mi celular de nuevo, ahora con muchas dudas ¿era necesario? tal vez no, pero como dije en un principio ese día tenía que confesarme, así que busqué el n° de teléfono y llamé. Esos tonos de espera me parecieron los más largos de mi vida y el eco del ruido que producían en mi oído creo que aún los oigo.
Al contestar dijo mi nombre. No sé si asustado, sorprendido, alegre? no lo sé.
-Hola, emm te hablaba porque quiero verte, ahora. ¿Puedes?
-¿Ahora?
-Sí, pero si no puedes en serio que no importa, bueno disculpa por llamarte..

Estaba a punto de colgar la llamada y escucho:
-ESPERA
-Si?
-Sí puedo, ¿dónde estas?

Le dije dónde, pero yo sabía que él odiaba esos lugares. Quedamos de juntarnos en otro sitio, lejos de ahí, en media hora, mientras tanto fui a comprar unos chocolates, los más amargos que he probado y a la vez los más exquisitos.

sábado, 27 de septiembre de 2014

sábado, 20 de septiembre de 2014

"Estos días me los he pasado leyendo, escribiendo. Escuchando música de aire, fuego y agua. Es increíble la cantidad de veces que estás en mí (lo digo porque cada vez que escribo me acuerdo de ti) y creo en el hecho que la Ley de atracción sí existe, sino ¿cómo? Era imposible (bueno, no lo fue), era muy poco probable verte y pasar tan cerca tuyo, ver tu perfil dibujado con el cielo celeste de fondo, era... como una pintura a base de óleos perfecta".

jueves, 18 de septiembre de 2014

Prometo que lo único que extrañaré en esta primavera será salir al patio y ver caer las flores del cerezo 5 centímetros por segundo.-


miércoles, 17 de septiembre de 2014

Qué quieres que te diga. Sí, me gustaría recorrer contigo los interminables caminos hacia la Cordillera, ¿cómo? ¿caminando juntos? ¿yo tras de ti? ¿vamos en moto? a la velocidad de la luz, que el sol se corte árbol tras árbol, que nos lleguemos a marear de tanto verde luz. Yo quiero. Yo puedo. Te espero mañana. Se acerca la primavera y a pesar que no me gusta, a veces los cambios son necesarios y yo necesito un cambio ya! Vamos juntos. Te ofrezco risas, te ofrezco calor, te ofrezco frío, te ofrezco cambio, te ofrezco todo lo que tengo de mí, pero vamos. Ese día lo esperaré, aunque no llegue, pero lo espero y te espero, pero vamos. 

Algún día leerás esto. Dirás: '¡qué manera de sorprenderme tienes!'

viernes, 12 de septiembre de 2014

Y es por eso que vivo. Vivo en los sueños que me hacen caer directo, duro, de golpe en el pavimento y me doy cuenta que nada existe. Siempre he sido así, una soñadora. Y hoy más que nunca me ilusiono, te pienso e idealizo, porque nada es como parece, nada es como uno lo piensa y lo sueña despierta. Escribo estos trozos de mi mente escuchando The Clash, he inevitablemente me acuerdo de ti y lo peor es que no se porqué lo hago, pero es lindo, te lo prometo. Es hermoso pensar que algo pasará, aunque estoy segura que no pasará, porque yo no haré nada, por miedo a que todo acabe peor.
Es mejor dejarlo todo así ¿no crees guapo? déjame así ¿esta bien? soy feliz, más feliz que nunca cuando te tengo solo para mí, sin que nadie más se de cuenta. Estoy segura que nadie entenderá esto, pero créeme, todo es para mejor :)

martes, 8 de julio de 2014

Aquella noche.

Aquella noche hacía más frío que de costumbre, aunque con el calor de sus cuerpos el ambiente se tornaba cálido, perfecto para una larga conversación.
Él sólo la abrazó, esperando el momento adecuado, pero tenía miedo que se durmiera. Si no era esa noche, no sería nunca. Entonces ella se volteó y lo miró a los ojos. Un hilo de luz que se filtraba por la ventana hizo que él viera en sus ojos lágrimas contenidas, sin querer salir del todo, tragando la pena, en el fondo fingiendo ser feliz.

-Esta noche quiero decirte algo- dijo él con un tono de voz casi imperceptible, casi titubeando.
-Quiero darle las gracias. Por permitirme estar aquí contigo, por darme abrigo en tu casa, por ser tan amable, por darme tanto cariño, por darme cosas que ni mis amigos me dan, por darte el tiempo de escuchar y ver tanta pena- dijo ella al fin soltando una lágrima.
-Eso está demás. Sabes que para eso estoy, para hacerte feliz.
-¿Qué? ¿Acaso no entiendes? Yo no puedo ser feliz, ni tampoco puedo hacer feliz a nadie- dijo ella entre sollozos, sin poder contenerse.
-No me importa, quiero intentarlo, déjame intentarlo. Déjame ser la persona que una las partes rotas de tu corazón.
-No podrás.
-¿Por qué? ¿Hay alguien más? ¿Hay alguien en tu corazón?
-Sí. Y justamente es la persona que lo llena y lo destruye, que me enciende y me apaga, que me pinta y me decolora, que me incita y me desanima. No será fácil.
-Asumo el riesgo. Asumo el riesgo que conlleva. Yo seré más fuerte. Y tu felicidad no será de extremos. Ahora te pregunto: ¿Quieres intentarlo?
-Te haré daño, lo sé.
-Asumo el riesgo.
-No sabes lo que dices.
-Claro que sé! Asumo el hecho que quiero estar contigo, aunque eso me signifique sufrir, quiero intentarlo y soy testarudo, igual que tú.
-Jajaja
-¿Quieres intentarlo?
-Vamos.

Y esas fueron las palabras que sellaron el pacto con un beso tan largo que duró hasta el amanecer. 

lunes, 30 de junio de 2014

Un deseo

-Si tuvieras que pedir un deseo, ¿qué pedirías?
-Pediría ser feliz
-¿Acaso no lo eres?
-Siento que jamás en la vida podré ser feliz, siento que cada minuto de mi vida transcurre lento en los peores días de mi vida, siento que cuando alcanzo el éxtasis de la felicidad siempre llega algo y lo arruina, siento que soy y seré como esas personas eternamente tristes, que quizá soy una especie de pañuelo de lágrimas para los demás, siento que no soy una persona, siento que soy un ente errante que vaga por la vida desparramando felicidad a los demás como los payasos y que en el fondo de su alma esconde la tristeza más profunda que cualquier ser humano puede sentir.
-¿Por qué dices todas esas cosas?
-Si me conocieras realmente, no me harías esa pregunta. En fin, estoy acostumbrada a que la gente no me conozca y es mejor así, es mejor que ser un libro abierto. De hecho antes lo era, pero me aburrí de que me lean.

martes, 24 de junio de 2014

Ese día tomé el autobús que iba hacia el norte. Fue un impulso poco común en mí, pero lo tomé con calma, a pesar que era tarde y que yo vivía hacia el sur. Era un día de verano, un poco extraño ya que yo andaba con mi casaca de invierno y mis botas de lluvia y todo parecía normal, incluso las demás personas con polera y short. Fue el recorrido más extraño que he vivido, me sentía cómoda en mi asiento, de esos viajes que no quieres bajar nunca por estar tan caliente y cómodo en ese bus. Comenzaron a subir caras conocidas, todos provenientes de sus vacaciones y de retorno a sus hogares, nos miramos, sin saludar.. como siempre lo hago con las personas que no veo hace mucho, no se si será miedo, tal vez a que no me contesten el saludo.
Miré por la ventana y me di cuenta que había llegado a mi destino, pero no era mi hogar. Sentía la impetuosa necesidad de bajarme y caminar, y así lo hice. Me puse mi mochila y me fui.
Comencé a recorrer las calles, en dirección hacia el lago. Me encontré con una Señora alta, rubia, corpulenta, con los labios rojos y gruesos, sostenía un papel en sus manos y me dice:


"¡Hijaa! ¿dónde puedo hacer este trámite? le contesté dónde tenía que ir y con quien hablar, ella me miró muy agradecida: "Graciaaas hijaaa, muchas graaaacias" y se alejó.
Iba por la esquina justo por una farmacia, cuando me choqué con dos sujetos, uno era muy alto con sombrero, barba muy larga y ropas sucias, el otro tipo era más bajo, de contextura gruesa y una barba de varios días; me miraron y pedí disculpas, aún así me siguieron los pasos un par de cuadras. No corrí, pero sí mi corazón latió rápidamente varios minutos. Al fin miré hacia atrás, no había nadie.
Seguí bajando. Aún no llegaba a los puntos claves que me habías enseñado.
Llegué a un lugar que no conocía, todo era extraño, distinto, o tal vez era mi percepción de haber visitado ese lugar con un sol radiante, y ahora lo estaba viendo con nubes oscuras, grises con ganas de llover. Ese lugar a pesar de ser nuevo y raro para mí, era increíblemente hermoso, su césped era tan tierno y muy verde para la época, que contrastaba perfecto con el gris del cielo y los pinos altos e imponentes.
Continué caminando, creo que mi objetivo era llegar al lago, necesitaba ver las aguas, pero no sabía porqué. Llegué a un lugar tenebroso, sin límites, que mi corazón comenzó a acelerarse otra vez, no podía distinguir el suelo del cielo y de tanto correr por poco caigo al vacío. Entonces vi a mis pies un enorme acantilado, en cuyo fondo estaba el lago, me sentía tan libre, el viento enredaba mi pelo, pero no me importaba, sólo cerraba los ojos y sentía como una y otra vez el viento acariciaba mi cara.
Observé bien el lago y algo no andaba bien. Su color era verde, hasta podría decir que cambiaba de color hacia el café. No era el cielo que se reflejaba, su color era verde-café.
Retrocedí y traté de volver por el camino que me enseñaste. Al regresar debía ver los pinos altos y su césped verde, el pozo y la cerca. Me aprendí ese orden y pensé que sería fácil salir de allí, pero olvidé que tenía que subir una cuesta, que se me dificultaba más subiendo con las botas, en cualquier momento juré que rodaría abajo.
Cada vez el terreno se iba haciendo más plano, hasta que vi los pinos, esta vez se movían de un lado a otro por el fuerte viento que se había formado. Entonces continué, pero ahora corriendo. Por mi cabeza pasaban tantas cosas, que hasta me hice la idea de estar arrancando. Seguía pensando en ti, y no se porqué lo hacía, tal vez porque con el solo hecho de pensarte me das paz.. y seguridad, volví a correr y a lo lejos divisé el pozo, oscuro, entre árboles, intacto desde la última vez que lo vi y me acerqué, ahora a paso lento. Entonces apareció junto a mi lado una anciana, con su pelo cano y un gorro de lana, desgastado por el tiempo, me miró con sus grandes ojos brillantes y me ofreció un pan, a mi parecer el pan más grande que había visto hasta ese momento, lo tomé con ambas manos, estaba tibio aún. La anciana esbozó una sonrisa en su cara y se alejó. Examiné bien ese pan gigante y tenía queso derretido, mi favorito, volteé a mirar la anciana para darle las gracias, para mi desgracia, no había nadie.
Ese pan tenía un sabor exquisito, y cómo apenas cabía en mis manos, traté de comerlo y reducir su tamaño. Caminé lento sin darme cuenta que había llegado a la cerca, alta de color negro brillante, hubiera dicho que recién la habían pintado.
La abrí y continúe caminando, ahora un poco más rápido ya que oscurecía. Llegué a un lugar que no recordaba, era un pequeño túnel que conectaba a la salida, era oscuro y sucio, pero a mitad de él corrieron tras de mí dos niños, uno andaba en bicicleta sin embargo no iba arriba y la maniobraba con las manos -para subir la cuesta- pensé. El muchacho tenía el pelo negro muy brillante, igual que la cerca, usaba unos lentes, también negros. El otro muchacho más callado, iba junto a él y sólo observaba.
"Hey! danos pan!" me dijo el muchacho de lentes, con risas entre ellos y cuchicheando quizás qué cosa. Aún quedaba mucho pan, lo tomé y lo partí en dos, el trozo más pequeño se lo di al muchacho, él a su vez lo tomó y lo dividió nuevamente para darle el trozo al otro muchacho. Miraban con qué hambre el pan y con la boca llena ambos dijeron "Gracias!!!" y allí quedaron, felices comiendo.
Mientras miraba a ambos niños, mi mente como siempre perdida, pensaba en cualquier cosa menos en el pan, miraba a mi alrededor y no veía a nadie, ya casi anochecía, pero el lugar siempre lo visitaban personas por la temporada, verme sola, con los dos muchachos, ya me daba miedo. Volví a mi mundo y continué, salí del túnel y no podía creer lo que vi, en ese momento los chicos me siguieron y me miraron. Ya no había calles, ni personas caminando, ni automóviles, ni autobuses que me llevaran a casa, todo había cambiado por completo, lo que vi era un enorme lago agitado por las fuerzas del viento que nunca cesó, seguí caminando por inercia, para asegurarme que no me había equivocado, la tierra estaba húmeda, cubierta de moho y temí resbalarme y me sostuve de los muchachos, que aún me miraban extrañados, como si ellos siempre hubieran conocido el lugar.
El escenario era increíblemente aterrador, las mismas aguas agitadas que vi desde el acantilado, ahora estaban a sólo unos metros, el mismo color verde - café se movía de un lado hacia otro, como tratando de intimidarme; de fondo unos pinos altísimos, verde oscuros.. hermosos bañados por las aguas agitadas del lago.
De pronto miré hacia la derecha y una enorme ola venía hacía nosotros como si quisiera abrazarnos, entonces grité "CUIDADOOO!! tómense del cerco!!!" ya que había uno en la orilla, que adornaba la costanera, "Sujétense fuerte!!!" volví a gritar, y el agua nos bañó por completo, llevándose la bicicleta y el muchacho que era más callado. Entonces trate de limpiarme los ojos, miré a mi alrededor y era solo agua verde, asquerosa, densa. Comencé a respirar agitado nuevamente, tan agitado que di un salto en mi cama, eran las 9 con 3 minutos, ya era hora de levantarme, con la idea tormentosa.. de escribir lo que soñé.
¿Y para qué están las promesas, si no es para no cumplirlas?

¿Y para qué están las reglas, si es no es para romperlas?

Déjame

Déjame teñir tu mundo en escala de grises.
Déjame entrar en tus sueños y susurrarte al oído.
Déjame sacudir tu alegría y contagiar el aire de melancolía.
Déjame salir de tu vida y hagamos que el mundo se caiga a pedazos, que ya nada importa, no importo y jamás importaré, ni en sueños ni es pesadillas, ni en la vida ni en la muerte.

sábado, 21 de junio de 2014

Escribo

Yo no escribo para que me lean. Yo no escribo para que me escriban. Yo no escribo para el resto. Yo no escribo con los dedos. Yo no escribo para recibir respuestas. Yo escribo porque soy egoísta. Escribo por y para mí. Escribo porque quiero y no porque me lo pidas. Escribo pensando en seguir escribiendo, aunque sé que llegará el día en que esta historia termine trágicamente.
Bienvenido invierno, te he esperado con el mismo anhelo de todos los años, con las mismas manos frías, con el mismo corazón en llamas. Sé que te escondiste en otoño, pero tu camuflaje no sirvió y te vi, avanzando lento hasta hoy. Y llegaste como siempre, con la misma lluvia cálida del amanecer gris, con la misma fuerza natural de tu viento cariñoso. Bienvenido, ahora.. que tus gotas me abracen hasta septiembre :)

lunes, 2 de junio de 2014

Me enamoro

Me enamoro tan fácil, tan fácil como respirar. Me enamoro de las letras, de los libros, de las cartas. Me enamoro de la música, de las canciones, de la melodía. Me enamoro del arte, de los dibujos, de la ilustración más fea que exista en el mundo, sin forma definida ni pintada a colores. Me enamoro de la soledad en mi cuarto, del silencio, de los gritos que se escuchan en mi cabeza. Me enamoro de tus ojos que reflejan mi maldad, de eso me enamoro.

viernes, 30 de mayo de 2014

Contempla, observa la simpleza de las cosas, observa la belleza de un cielo azulado, de un lago en calma, de una llama de fuego, del verde de tu mirada.
Si la vida fuera así.. qué feliz seríamos todos! los problemas estarían en la bolsa de la basura y tú y yo estallando como un volcán.
Contempla su risa, sientes algo especial? entonces es la elegida.

domingo, 25 de mayo de 2014

Octubre 23 y llovía como si fuera Julio 23. Y el reloj se escuchaba a lo lejos..estremecedor, y yo con la pequeña ilusión que se callara..ojalá durante la noche..ojalá a medianoche, para no tener un sueño al compás de los segundos del tiempo, y los minutos..y las horas.
Y empiezo a contar, tratar de dormir, algo tan difícil en tiempos de caos que bloquean mi mente y que hacen aflorar lo peor de mí.
No cesa. Y es cada vez más fuerte. Como quisiera tener un arma, ¡cómo lo deseo!

domingo, 11 de mayo de 2014

Ellos.

Ellos se miraban. Se comunicaban con ese lenguaje de miradas, que nadie entendía. Se sonreían, como dos idiotas contando chistes.

Ella: ¿Recuerdas esas rolas que tanto nos gustaban?
Él: Sí, casi lo olvido.
Ella: ¡Cómo olvidarlo!
Él: Olvidarme de ellas sería como olvidarme de ti y eso jamás pasará.

Ella sonrió, con esa sonrisa que todo el mundo adoraba. Ella sacó de su mochila un disco y se lo entregó.

Ella: Mira. Ese lo escuchábamos juntos, después de cada tocata.

Él lo tomó, un poco tembloroso. Lo miró, lo tomó firme entre sus manos.

Él: Oh, aún lo tenías.
Ella: ¡Claro que sí! -dijo esbozando esa misma sonrisa-.

Se volvieron a mirar. Diciéndose tantas cosas que hasta el día de hoy, sigo sin entender.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Soy del espectro depresivo, del final de la línea.. donde nadie quiere estar ni acompañar.
Soy un ente hundido en la miseria ajena y que se sigue hundiendo.. continúo hundiéndome.
Dame tus palabras asquerosas que suenan tan lindas saliendo de tu boca.. con pena hacia mí y lástima, lástima de ser cómo soy. Pero aún así seguiré aquí, por ellos, no por mí.

lunes, 21 de abril de 2014

A mí me gusta leer libros como ver telenovelas. Puede sonar extraño pero reservo unas cuantas páginas para cada día y así tener la sensación de hacer algo, de tener la obligación de mi lectura diaria. Tal vez es una forma de tortura que sólo yo entiendo y por la cual otros me matarían. Y digo tortura porque me gusta sufrir, ¿y a qué mujer no? Me gusta la espera, la agonía, el sufrir por aquel cariño que no llegará, pero aún así soy una ilusa de la vida, que nació para idealizar y morirá con la ilusión de vivir para siempre en ti. Y así cada capítulo será una pequeña muerte que lleve al gran final, a ese final que tal vez no quiero leer, pero que llegará; porque no me gusta dejar cosas "a media", pero aún así lo hago, es mi esencia.

viernes, 11 de abril de 2014

Escupe, arrástrate como una serpiente agónica de dolor, de deseo, cansada de la basura que tiene que recoger cada día, todos los días, de ver tu cara y fingir felicidad, fingir placer.
¿Cómo hacer que esto sea mejor? ¿Sea más verdadero? La vida en sí es tan podrida que un trozo de metal frío parece adorable, parece mejor que todo... en este momento. Y no quiero moverme más, no quiero ser ni vivir. Acá acabará todo, a menos que llegues y me des un beso... o mejor dos.

miércoles, 9 de abril de 2014

Inútil y subversiva.

Cuesta verse, mirarse más allá de lo que el mundo ve, de lo uno puede pensar sobre sí mismo. Cuesta definirse como una palabra, de esas palabras raras, que aunque leas su significado aún no lo entiendes. Cuesta quererse, tenerse y poseerse. Cuesta definirse tanto como tomar un vaso con veneno, tragarlo y asimilar que morirás tarde o temprano, con o sin agonía, sin ti.
Me siento inútil, soy inútil ¿Que eres tú? Soy justicia, soy poder, soy venganza, soy suave, soy agonía, soy límite, soy subversiva.
Y así las personas pasan sin darse cuenta de todo, de todos; una mirada sobre el hombro y bastará para hacer explotar el mundo, o ¿acaso ya explotó? ¿acaso ya no estamos? y la explicación podría ser fría como mis manos, ¿estamos aquí? Creo pensar que nunca estuve, que jamás seré, que nunca seré aquello que quisiste.

martes, 1 de abril de 2014

- ¿De verdad te molesta que escriba?
- Sí
- ¿Y porqué?
- Porque muchos hombres lo leen
- Jajajajaja si para eso lo hago, para que lean
- Pero me da celos
- Y porqué? Si sabes que nada es real, ni las palabras, ni los deseos, ni los sueños con otro..
- A mí me parece muy real
- Entonces no podemos estar juntos sabes? me quedo con las palabras y las ganas de asesinarte, pero no con un puñal, sino que con mis relatos que jamás los leerás, porque tienen historias tan tristes que te morirás de pena.

domingo, 30 de marzo de 2014

Mi Historia

Era un domingo como tantos otros. Encerrada en la pieza, con ese silencio que detestaba, pero que casi siempre terminaba agradándome. Tenía ganas de escribir. Eso sí lo recuerdo bien. Aquellos tiempos de adolescencia donde aún permanecía en mí la necesidad de escribir en papel, de tocar las letras, de sentir las marcas del lápiz cual ciego siente una palabra en braille. Y siempre con lápiz negro; eso le daba otro estilo, un toque distinto a todas las palabras escritas con el tan típico color azul. Y es que odiaba lo típico, de hecho aún lo odio. Lamentablemente para mí siempre estuvieron primero los estudios, aunque pasara por nerd o imbécil, dedicaba los domingos a leer Historia Universal y hacer tareas que el profesor nos encargaba hacer en clases, y que nunca podía concentrarme para hacerlas en clase, pero sí en mi habitación, a solas, o tal vez escuchando a Ludwig Van en sus infinitas melodías increíbles, porque no sólo escuchaba música satánica como dice la abuela, también me gustaba Ludwing Van, y aún me gusta. ¿Podríamos comenzar con la 9A sinfonía? ¿Los dos? ¿Solos? No. La verdad, prefiero sola.
Y entonces entraba en el misterioso mundo de los apuntes de Historia y sería unos de los pocos ramos que me aburría tanto que hubiera preferido estar vagando calle arriba. Pero me iba bien, y eso se agradece. No se si mi memoria me ayudaría un tanto, porque detestaba las fechas, los hitos, las guerras, los nombres, apellidos y sin fin de boludeces, pero sí me encantaba leer para que mi mente hiciera un relato de todo lo que leía, tratando que no fuera a salirse de contexto e inventara un final feliz.

domingo, 23 de febrero de 2014

Confieso

Confieso que me gusta sentir la adrenalina sobre mi piel, aunque eso signifique estar al borde de la muerte. Confieso que me gusta volar, sabiendo que puedo caer y hacerme trizas como una copa de cristal. Confieso que me gusta el peligro, y eso significa que me gustas tú. Confieso que me gustan las promesas, aunque nunca las cumpla. Y también confieso que lo mejor de estar viva es sentir que cada paso que doy, me conduce a la muerte.

jueves, 30 de enero de 2014

¿Recuerdas aquel invierno? Donde nos encontramos por casualidad, esa noche hacía frío, casi a punto de llover, esas noches perfectas, cubiertas por un manto de nubes oscuras amenazantes, dispuestas a espantar a cualquier turista, menos a mí, menos a ti. ¿Lo recuerdas? Nos miramos, reímos, nos volvimos a mirar y sin decir una palabra caminamos juntos al Café Montauk. Nuestro café amargo, que tanto amamos y que siento que no encontraré a nadie en la vida que ame tanto el café amargo como tú y como yo, jamás encontraré a un ser que sea capaz de ponerme nerviosa con su sola presencia, su desplante, su mirada de fuego y con intenciones de hacer explotar la Avenida, de cuidar de sí mismo en un intento de autodestrucción, por querer continuar vivo en esta tierra mala, triste, a veces cruel, pero con encantos que no cambiaría ni por la fortuna más grande ofrecida, ni por monedas de oro fabricadas por el mismo Alí Baba, ni por cariño, ni por ninguna misera caricia, por nada.
Que manera de reír aquel día. Creo que sí lo recuerdas, bebiendo café a sorbos para no quemarse y explotar de risa nuevamente, como unos bobos con la única misión en la vida de reír, de mirarse, de contemplarse, de desearse, pero sólo eso.
Y cada vez más sentía más viento en mi piel, viento frío, intenso, como si tratara de decirte "vete de aquí!". Y miraba el cielo. Lo miraba una y otra vez, trataba de contar las estrellas, porque ya me había aburrido de mirarte, de estar contigo. Amaba más el cielo cargado de estrellas como si fueran monedas arrojadas al cielo, pensando que caerían en mi rostro y me asustarían. Cerré mis ojos, sonreí y comenzaron a caer. Fue tan sorpresivo que salté en mi lugar y no estabas. La verdad poco me importaba, lo que sí me importaba era que estaba lejos de casa, mojándome por la intensa lluvia que acababa de comenzar y que no me motivaba a levantarme, incluso seguí varios minutos sentada, con la sensación de vivir todo en cámara lenta, mientras cada gota mojaba mi rostro, mi cuello, mis senos y mi alma.

martes, 28 de enero de 2014

Quiero.

Quiero conocerte más allá. Más allá de tu simple manera de escribir, más allá de tu perversión, más allá de tus ganas de golpearme, más allá de tu puta mirada que me atrae como un imán hacia tu boca, más allá de tu piel, de tu ceniza, más allá de todo lo que el mundo murmure, más allá de lo que soy capaz de hacer por ti.
Porque las promesas son sólo palabras que valen lo mismo que un soplido, lo mismo cuando apagas una vela, lo mismo cuando soplas un diente de león. Me prometí a mi misma jamás tenerte, ni aquí ni allá, ni en la plaza ni en mi cama, ni en la calle, ni entre mis piernas. Tal vez soy de esas que olvida más fácil de lo que piensa, o simplemente soy cobarde como una rata para volver a estar contigo y no para siempre. Jamás para siempre. Ahora juguemos. Bórrame de tu vida para siempre. Yo haré lo mismo. Volvamos a conocernos, pero sin la ilusión de ir más allá, ¿podrás hacerlo?