Cuesta verse, mirarse más allá de lo que el mundo ve, de lo uno puede pensar sobre sí mismo. Cuesta definirse como una palabra, de esas palabras raras, que aunque leas su significado aún no lo entiendes. Cuesta quererse, tenerse y poseerse. Cuesta definirse tanto como tomar un vaso con veneno, tragarlo y asimilar que morirás tarde o temprano, con o sin agonía, sin ti.
Me siento inútil, soy inútil ¿Que eres tú? Soy justicia, soy poder, soy venganza, soy suave, soy agonía, soy límite, soy subversiva.
Y así las personas pasan sin darse cuenta de todo, de todos; una mirada sobre el hombro y bastará para hacer explotar el mundo, o ¿acaso ya explotó? ¿acaso ya no estamos? y la explicación podría ser fría como mis manos, ¿estamos aquí? Creo pensar que nunca estuve, que jamás seré, que nunca seré aquello que quisiste.
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