domingo, 25 de mayo de 2014

Octubre 23 y llovía como si fuera Julio 23. Y el reloj se escuchaba a lo lejos..estremecedor, y yo con la pequeña ilusión que se callara..ojalá durante la noche..ojalá a medianoche, para no tener un sueño al compás de los segundos del tiempo, y los minutos..y las horas.
Y empiezo a contar, tratar de dormir, algo tan difícil en tiempos de caos que bloquean mi mente y que hacen aflorar lo peor de mí.
No cesa. Y es cada vez más fuerte. Como quisiera tener un arma, ¡cómo lo deseo!

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