Déjame teñir tu mundo en escala de grises.
Déjame entrar en tus sueños y susurrarte al oído.
Déjame sacudir tu alegría y contagiar el aire de melancolía.
Déjame salir de tu vida y hagamos que el mundo se caiga a pedazos, que ya nada importa, no importo y jamás importaré, ni en sueños ni es pesadillas, ni en la vida ni en la muerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario